Se acercan fechas navideñas y nada me apetece más que ver, de nuevo y ya van unas cuantas, la película por excelencia de las Navidades. Lo tiene todo, ambiente entrañable, amistad, camaradería, sueños, ilusiones, envidias, miserías, egoísmos, generosidades, lágrimas, sonrisas, buena fotografía, buena música, buen argumento, actorazos, pero sobretodo, la defensa de la dignidad, la libertad a través de la amistad y el amor. Y es que en 130 minutos pasan muchas cosas.
James Stewart borda el papel. Varias veces he pensado quién podría haber hecho el papel de protagonista si no hubiera sido Stewart, ¡¡¡válgame Dios, que no lo conozco y es posible que no haya nacido!!!, pero si James Stewart está genial, qué decir de su compañera Dona Reed. Si hasta las escenas más pastelosas son perdonadas porque el transfondo de la trama es grandioso.
Qué bello es vivir!!!, es una película de 1946, dirigida por el italo-americano Frank Capra, tras la finalización de la segunda guerra mundial. Ambiente de post-guerra, casi depresivo y llega Capra, aplicando filosofía de recuperación. Sin embargo, la película en su época pasará desapercibida, no tuvo éxito de taquilla. Y el éxito llegará años después cuando en EE.UU se empieza a poner la película en las fechas navideñas. Por qué?
Tras una serie de movimientos de compra-venta en la industria del cine, la Paramount vende en 1955 los derechos de esta película, entre otros, a un distribuidor de televisión. Por ley, en EE.UU, los derechos de autor se mantenían 28 años y se podían renovar 28 años más. Dichos derechos van pasando por varias manos hasta llegar a la empresa Republic Pictures. Con esta empresa se cumplen los 28 años, pero un error administrativo en la renovación posibilitará que esta película pase a ser de dominio público y aunque se pagaban royalties, no eran muy elevados y las televisiones se lanzan en tropel a emitirla cada Navidad.
En 1993, apoyándose en la jurisprudencia de EE.UU, Republic Pictures consigue ganar una sentencia por la cúal se argumentaba que aunque es verdad que esos derechos no se habían renovado, sin embargo esta película se podía englobar en un todo, con partes (como la historia original) que si se habían ido escrupulosamente renovando en su copyright. El resultado es que desde los años 90, se emite pero mucho menos porque ya había que pagar derechos de autor, sin embargo, en España vivirá una época de esplendor. A modo de curiosidad, en 1998 la Paramount Pictures se volvío a hacer con los derechos de la película hasta la actualidad.
George Bailey, el viejo Sr. Potter, el entrañable tío Billy, la preciosa Mary, el novato ángel Clarence, los compañeros de universidad, el taxista, el camarero, el farmaceútico, en fin, se me olvidan muchos personajes, porque es una película muy coral, pero sin duda, a todos ellos los vemos miembros de nuestra familia, vivimos sus reveses, nos alegramos con sus éxitos y cuando la película termina, ojalá!!! hubiera una agencia de viajes que incluyera un circuito por Bedford Falls en unas navidades blancas.
Es un cine familiar de buenos sentimientos, de hecho muchos psiquiatras han llegado a considerar una muy buena terapia para pacientes depresivos, ver esta película. Y no es para menos, Frank Capra, sabe tocar la fibra sensible, los picos en el estado de ánimo se suceden como una montaña rusa. El personaje principal toca fondo y coquetea con el suicidio, tras un desarrollo de infortunios. Su ciudad acaba siendo su cárcel de la que no puede escapar y esa sensación de falta de aire se transmite al espectador, cómplice de su destino.
Para mí, en esta historia, su mujer Mary (Dona Reed) es una pieza clave. Sabe lo que quiere, tiene el temple necesario para aguantar los momentos duros y siempre con una sonrisa de aliento. Muestra tranquilidad, estabilidad y en la sombra hace una labor fundamental. Por otro lado, Frank Capra juega con el pasado, el futuro y el presente, nos lleva de un tiempo a otro, con una simpleza y agilidad excepcional. El interés del espectador no decae en ningún momento.
En esta película se hace una perfecta disección de la naturaleza humana, de sus reacciones ante situaciones límite y es maestra la lección de economía que nos da. Grande!!!!!!, así funcionan los mercados, así funcionan los miedos y de eso dependen las empresas y las familias. No se puede explicar mejor. Cualquier persona debería ver esta película, por lo menos, unas 2 veces en su vida. Yo, recomiendo verla más veces, pero eso es una cuestión personal.
Si me preguntan por qué no me canso de ver esta película? Contestaría algo muy sencillo, porque cuando termina y sale el THE END, siento que me ha hecho un poquito más feliz y eso hoy en día no tiene precio. En que bello es vivir!!! se aglutinan valores para que una sociedad crezca y sea próspera, no sólo económicamente sino también a nivel social, moral y de solidaridad. Nos muestra la lucha de los individuos contra los poderosos, manipuladores y avariciosos. Nos hace ponernos en el lugar de alguien que se está sacrificando personalmente por defender el bien de los individuos. Y ante todo, es un alegato a favor de la justicia, a favor de cómo la bondad de las personas es la fuerza que puede hacer cambiar el mundo, y defiende que todo se consigue en esta vida mediante el esfuerzo y el sacrificio personal.
Este blog pretende ser un terremoto de conciencias, para demostrar que el individuo siempre está por encima de los Estados, y que aunque sea mínimo, siempre queda un atisbo de rebeldía en cada uno de nosotros para decir no, cuando algo sea abusivo, ilegal, deshonesto y vil. Odio el silencio de los corderos. Si hay sinvergüenzas es porque también hay estúpidos y cobardes. Muruburoso.
FRASE DEL AÑO
FRASE DEL AÑO
"Al político ni agua, y si tiene sed, polvorones".
sábado, 30 de octubre de 2010
Qué bello es vivir!!!
martes, 5 de octubre de 2010
Sergio Leone, el director
Para mí, existe un antes y un después en el western. Y esa línea la pinta Sergio Leone. Cuando se habla de este genial director, hay que hablar de alguien que ama su trabajo. No dirige por dirigir, sus proyectos estaban muy meditados, muy estudiados. Su carrera filmográfica no es muy extensa, pero si intensa. Cada película que realizó intentó acercarnos de la forma más clara y didáctica a ese mundo.
Sergio Leone se interesó por 3 géneros: el western, la mafia, la Historia. En el western, realizó una trilogía, por la que es recordado y que a su vez injustamente abanderó un subgénero que fue el del “spaghetti western”. Y digo, injustamente, porque Sergio Leone no tiene nada que ver con ese subgénero. Dicha trilogía fue: Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Hizo otro western, que en mi humilde opinión es una obra de arte: “Once upon a time in the west”, traducido por Hasta que llegó su hora. También dirigió “Once upon a time the revolution” , traducido por Agáchate maldito , pero tuvo menor éxito, también es verdad que era de peor calidad, a pesar de contar con 2 actores buenísimos como James Corburn y Rod Steiger.
En el mundo de la mafia, hizo “Once upon a time in America” y en el género histórico, dirigió, el “Coloso de Rodas”, sustituyó a Robert Aldrich en “Sodoma y Gomorra”, y antes de morir, llevaba tiempo planificando lo que seguramente iba a ser una obra cumbre en el cine. El proyecto se iba a llamar “Leningrado”, y estaba referido a la Revolución rusa de 1.917. Lástima que no la pudo terminar.
En todas sus películas, Leone fijaba su impronta como director detallista, conocedor de lo que contaba, se puede hablar de un documentalista en toda regla antes de dirigir. Le interesaron los procesos convulsos de la Historia, por eso se acercó a la Revolución mexicana, a la llegada del ferrocarril al oeste y lo que eso implicaba, a la Mafia como generadora de una sociedad civil paralela a la oficial y que se guiaba por sus propias reglas y se murió queriendo plasmar la revolución rusa.
Antes de rodar, Sergio Leone, había hecho un auténtico estudio de lo que iba a transmitir en sus imágenes. Si nos contaba algo del western, se interesaba por conocer el aspecto humano de las gentes, la miseria social y humana de los fuertes y de los cobardes, los intereses que se movían. Cuidaba al máximo la vestimenta de los actores, incluso los revólveres eran réplicas exactas de los originales, él las mandaba hacer, todos los sonidos formaban parte de la atmósfera que quería transmitir (molino que gira con los engranajes oxidados, sonido de la locomotora del tren en una estación, botas con sus espuelas que andan sobre el suelo de madera, incluso moscas pesadas por el calor zumban histéricamente), tanto era así que la banda sonora original era compuesta antes de rodar y Sergio Leone ordenaba que en el rodaje se escuchara en cada escena. Imaginaos el ambiente que creaba.
Y el creador de estas bandas sonoras siempre era el mismo, otro italiano y amigo suyo, Ennio Morricone, ambos amigos se reunían y trazaban las líneas de lo que iba a ser la musicalidad de las imágenes, y es que los 2 lo vivían y por extensión todo el equipo de rodaje.
Siempre le gustó plasmar de cerca las expresiones de sus actores, en definitiva, de los personajes que estaban representando y que a Sergio Leone le interesaba resucitar. Quería que el espectador no perdiera ni uno de sus gestos en los momentos culminantes. El maquillaje era vital para dar la suficiente credibilidad, y en sus películas no se veían pistoleros engominados, y con la camisa almidonada, todo lo contrario, el polvo era el rey, y pantalones, camisa, sombrero, botas estaban cubiertos de él.
Estéticamente potenció una prenda que nunca se había tenido en cuenta en el western, pero que en afán por conocer, Sergio Leone supo que los vaqueros y pistoleros llevaban guardapolvos para refugiarse del frío, del polvo y del calor, era el famoso efecto telúrico que impregna a todos sus personajes, de hecho Clint Eastwood, siempre aparece con su poncho. Esa era la explicación.
Los travelling era una forma de mostrar planos generales de la vida social de una ciudad del oeste acompañados por la genial música de Morricone, paisajes áridos, secos que se entremezclan con caracteres rudos, miradas retadoras, frases lapidarias, muertes a sangre fría, y es en la venganza donde Sergio Leone se mueve como pez en el agua. Toda su filmografía estará caracterizada por la venganza del débil contra el fuerte, despiadado y poderoso.
Sin duda, este genio del cine que nació en Roma, nos ofreció otra imagen del western que hasta su llegada no habíamos conocido. Alguien que es capaz de dar la vuelta así a un género entero, no se le puede desprestigiar diciendo que hacía spaghetti western. Pero Sergio Leone, nunca perteneció al “establishment” de Hollywood y eso molestaba.
Gracias Leone, por todo lo que nos has dejado.